
¿En qué consiste nuestra propuesta?
La Terapéutica del agua
se diferencia de otras, por el aspecto
de goce y disfrute que en los niños
despierta.
Es muy frecuente que las familias se
acerquen a nosotros, solicitando nuestro
servicio, ya que vieron que sus hijos
disfrutan del agua; entonces quieren
potenciar esos espacios de disfrute, que
en muchas ocasiones no se da en otros
lugares. Esta circunstancia nos permite
a nosotros, los profesionales del agua,
aplicar nuestra metodología, avanzar
tanto desde lo educativo como de lo
terapéutico, con una gran luz verde.
Y los papás también requieren contención
y asesoramiento, por lo que hemos creado
los espacios de reflexión (como si fuera
una pileta para ellos) donde los papás
han podido formar redes de sostén (se
ayudan entre ellos, se pasan datos, se
encuentran). Esta “pileta” simbólica, ha
potenciado enormemente el trabajo con
los niños.
Según la patología de los niños, son
atendidos por un profesional
especializado, quien hace hincapié en la
prioridad de necesidades, sin descuidar
en primera instancia que se trata de un
ser humano que piensa, que siente, que
goza y que sufre. El respeto hacia la
persona del niño es principal en los
tratamientos. Tratamos de descifrar si
la necesidad primaria es de tipo física,
o emocional (siempre las necesidades son
conjuntas, pero una suele sobresalir
sobre la otra). En los niños con
discapacidad motora, trabajamos mucho
sobre la voluntad y la participación
activa del niño en su propio proceso,
rescatando y posibilitando los espacios
lúdicos, que en el agua son más fáciles
de desarrollar.
Para los niños que vienen con
diagnósticos de TGD, retraso madurativo,
autismo, hemos realizado una larga
investigación (y aún seguimos con ello),
de lo que derivó la salida del libro
“Los niños del agua”, en donde
expresamos que si “no atravesamos la
tremenda muralla de la patología”, no
habremos de llegar nunca al contacto con
el ser profundo del niño, punto de
partida para darle sentido al “saber
nadar”. Es decir, que para trabajar con
niños con necesidades especiales se
requiere de formación y profesionalismo.
Nadar no es sólo flotar, sino una manera
de ser en el medio acuático. Y cada uno
tiene una particular forma de ser y de
estar.
Y la experiencia nos dice que muchas
cosas cambian en la vida de las familias
a partir de iniciar esta actividad. Por
ejemplo, que se pueden ir de vacaciones
y disfrutar todos, entre otras.
Siendo que el agua es el medio
intermediario, acompañamos a los niños
hacia la flotación, y en lo posible al
nado propiamente dicho (quien puede
llega hasta participar de competencias
nacionales).
Pero no debemos olvidar que el fin
último de toda terapéutica es mejorar la
calidad de vida de cada persona y su
entorno, es decir, su familia.












Basándonos
en la autocuración. Reactivamos ese impulso vital que aporta fuerza y salud
al organismo, actuando sobre la memoria celular, remontándonos a la vida
prenatal mediante el masaje de pies, manos y cabeza, relacionado con la
etapa embrionaria.



principios de una auto-observación
adecuadamente dirigida, deberá hacer primero una
resolución irrevocable de desear ser siempre
inequívocamente honesto consigo mismo, no cerrar los
ojos ante nada, no evadirse de lo que pudiera resultar,
cualquiera sea el sitio donde le puede llevar, no temer
las consecuencias."

nuestro


