¿Cuál
Es Cuál?
La medicina alternativa es un término
que designa las diversas prácticas que no pertenecen al
reino de la medicina convencional, y cuya efectividad no
ha sido probada consistentemente.
Se basa en nociones supersticiosas, religiosas o
pseudocientíficas y, por tanto, se opone a la medicina
convencional, basada en la evidencia y procedimientos
científicos. De cualquier forma, cualquier práctica de
medicina alternativa puede dejar de serlo si su eficacia
quedara demostrada de forma científica, por lo que la
distinción depende de los estudios disponibles hasta el
momento.
Definiciones
Buena parte de la comunidad científica define la
medicina alternativa como cualquier tratamiento cuya
eficacia y seguridad no han sido comprobadas mediante
estudios científicos controlados y contrastados. Esta
forma de definición no está basada en puntos de vista
políticos o protección de competencias, sino que gira
exclusivamente sobre cuestiones de eficacia y seguridad.
Es por tanto posible para un método dado cambiar de
categoría en ambos sentidos según se aumenta el
conocimiento sobre su eficacia o ineficacia.
Según algunos los límites de la medicina alternativa han
cambiado a lo largo del tiempo a medida que algunas
técnicas y terapias anteriormente consideradas como
«alternativas» han sido aceptadas por la medicina
convencional. Lo opuesto es igualmente cierto, con
métodos de los que se pensaba que eran eficaces
descartados cuando se descubre que su única eficacia se
debía al efecto placebo, o cuando se halla que sus
efectos secundarios hacen que la relación
seguridad-beneficio sea desfavorable. Sin embargo, desde
la medicina científica esto no es más que el resultado
del avance del conocimiento médico según el cual su
progreso conlleva la inclusión o exclusión de ciertos
tratamientos.
Esta tendencia al cambio constante en la medicina
científica es considerada por algunos partidarios de la
medicina alternativa como un signo de debilidad. Los
científicos, por otra parte, consideran esta capacidad
de cambiar opiniones basándose en nuevos conocimientos
como una de las mayores fortalezas de la medicina
moderna. Consideran la perseverancia en usar métodos
antiguos como señal de aviso de una posible falta de
voluntad para aprender o cambiar según mejora el
conocimiento:
«En las pseudociencias, un desafío a un dogma aceptado
suele ser considerado un acto hostil, hasta una herejía,
y conduce a amargas disputas e incluso cismas.»
«La ciencia avanza acomodándose al cambio a medida que
se obtiene nueva información. En ella, la persona que
demuestra que una creencia generalmente aceptada es
errónea o incompleta es considerado probablemente más un
héroe que un hereje.»
¿Un término engañoso?
Varios defensores y críticos de las terapias
alternativas creen (por razones muy diferentes) que el
término «medicina alternativa» es engañoso:
Algunos defensores creen que las terapias occidentales
son las «alternativas», pues fueron precedidas por las
terapias tradicionales. Otros creen que el término fue
inventando por los defensores de la medicina alopática (
alopatía es el término utilizado desde la homeopatía)
como un intento de desacreditar las terapias naturales.
Algunos críticos afirman que ocurre lo contrario:
«"Medicina complementaria y alternativa" es un término
comercial impreciso que resulta inherentemente engañoso.
Los métodos "alternativos" se describen aproximadamente
como las prácticas ajenas al sistema sanitario
convencional. Carecen de evidencias sobre su seguridad y
eficacia y no suelen estar cubierta por los seguros
médicos. La "medicina complementaria" se describe
aproximadamente como una síntesis de los métodos
estándar y alternativos que usa lo mejor de ambos. En
realidad, no hay "alternativas" a la evidencia objetiva
de eficacia y seguridad.» — NCAHF
Un método cada vez más común con el que los críticos
expresan su escepticismo sobre la terminología es usar
el acrónimo sCAM, que significa so-Called Alternative
Medicine, en inglés ‘presunta medicina alternativa’, y
juega con el acrónimo CAM (de Complementary and
Alternative Medicine, ‘medicina complementaria y
alternativa’) y la palabra scam, ‘timo’. Este acrónimo
ha sido deliberadamente diseñado por los escépticos para
revelar lo que ellos ven como «el engaño y la
inexactitud inherentes a la jerga popular que se usa
para describir y promocionar métodos terapéuticos no
probados o refutados.» Estos críticos consideran que la
expresión comúnmente usada «medicina alternativa basada
en pruebas» es un oxímoron. Afirman que si un método ha
sido probado adecuadamente, entonces no debe volver a
ser considerado ni clasificado como «medicina
alternativa». Su uso del acrónimo sCAM es un intento por
combatir este mal uso, y por evitar los que ven como una
condena de la medicina moderna.
Según un estudio realizado por científicos suizos y
británicos sobre 110 ensayos clínicos publicado en la
prestigiosa revista Lancet, no hay evidencias
convincentes de que el tratamiento alternativo sea
mejor. En cambio, los que abogan por la homeopatía
aseguran que la terapia, que funciona con el principio
del atacar la dolencia con dolencia, sí funciona. De
acuerdo con el estudio, "cualquier terapia debe tener
evidencias de que su efecto es mejor que el del placebo
y la homeopatía no ofrece estas pruebas”. Al menos así
lo consideran el profesor Matthias Egger, de la
Universidad de Berna, sus compañeros de la Universidad
de Zúrich y un equipo británico de la Universidad de
Bristol.
Otro estudio elaborado en Australia y publicado en el
Journal of Affective Disorders afirmó que ninguna de las
terapias evaluadas resultó concluyentemente eficaz en
comparación con el placebo para el tratamiento de los
pacientes depresivos. Según este estudio, al analizar
métodos muy famosos como la acupuntura no se encontraron
diferencias entre la administración de antidepresivos y
la utilización de las agujas en cuanto a la disminución
de la gravedad de la depresión.
Los críticos de las terapias alternativas afirman que,
al no haberse demostrado su eficacia, no son una
alternativa legítima a la medicina convencional. Richard
Dawkins, profesor de Public Understanding of Science en
la Universidad de Oxford, define la medicina alternativa
como «ese conjunto de prácticas que no se pueden probar,
rechazan ser probadas o fallan sistemáticamente en las
pruebas» (Diamond 2003).
La mayoría de las dos vertientes creen que las terapias
alternativas pueden ser aceptadas como medicina
convencional si se demuestran científicamente que son
eficaces.
«Los métodos basados en pruebas son eficaces, y los
métodos eficaces debería estar basados en pruebas. Si un
método parece ser eficaz, entonces debería ser posible
comprobarlo. Si la investigación no ha sido realizada
aún, debería hacerse. Debemos recordar que "la ausencia
de prueba no es lo mismo que la ausencia de hechos: sólo
demuestra la falta de investigación adecuada" — Robert
Sydenham. "La falta de pruebas en la literatura no
demuestra la falta de eficacia."»
Diferencias entre medicina complementaria, alternativa,
tradicional e integrativa
* La medicina complementaria se utiliza conjuntamente
con la medicina convencional. Un ejemplo de terapia
complementaria es el uso de aromaterapia para ayudar a
mitigar la falta de comodidad del paciente después de la
cirugía.
* La medicina alternativa se utiliza en lugar de la
medicina convencional. Un ejemplo de una terapia
alternativa es el empleo de una dieta especial para el
tratamiento del cáncer en lugar de la cirugía, la
radiación o la quimioterapia recomendados por un médico
convencional.
* La medicina tradicional abarca una serie de terapias y
prácticas que difieren mucho de un país a otro y de una
región a otra WHA56.31 (2003). Según la NCCAM, es la
medicina según la práctica aquellas personas que tienen
títulos de M.D. (doctor en medicina) o D.O. (doctor en
osteopatía), así como los otros profesionales de la
salud, como el fisioterapeuta, los psicólogos,
terapeutas ocupacionales, paramédicos, podólogos,
logopedas y enfermeros titulados. Otro término para la
medicina convencional, fundamentalmente la farmacológica
o la estrictamente médica, es medicina alopática o
alópata; también, medicina occidental, formal, ortodoxa
y ordinaria y biomedicina.
* La medicina integrativa, según la definición de NCCAM,
combina terapias médicas formales y terapias de la
medicina complementaria y alternativa para las cuales
existen datos científicos de alta calidad sobre su
seguridad y eficacia.
Regulación
Las distintas jurisdicciones difieren acerca de qué
ramas de la medicina alternativa son legales, cuáles
están reguladas y cuáles (si las hay) son prestadas por
el servicio sanitario gubernamental o financiadas por el
estado.
Cierto número de partidarios de la medicina alternativa
no están de acuerdo con las restricciones de las
agencias gubernamentales que regulan los tratamientos
médicos (como la Food and Drug Administration
estadounidense) y la adherencia de éstas a los métodos
de evaluación experimentales. Afirman que esto impide a
los que buscan dar tratamientos y propuestas útiles y
eficaces al público, y denuncian que sus contribuciones
y descubrimientos son injustamente desestimados, pasados
por alto o suprimidos. Los proveedores de medicina
alternativa suelen argüir que el fraude en los
tratamientos debe abordarse adecuadamente cuando se
produzca.
Uso contemporáneo de la medicina alternativa
Edzard Ernst escribió en el Medical Journal of Australia
que «cerca de la mitad de la población de los países
desarrollados usa medicina complementaria y alternativa»
(Ernst 2003), si bien cabe poner en duda lo que los
encuestados entendían por 'medicina complementaria y
alternativa'. Una encuesta (Barnes et al 2004) publicada
en mayo de 2004 por el NCCAM estadounidense concluía que
en 2002 el 36% de los estadounidenses había usado algún
tipo de «terapia alternativa» en los 12 meses
anteriores, donde se incluía como tal hasta la práctica
del yoga, la meditación, tratamientos herbales e incluso
la dieta Atkins. Si la oración era considerada como
terapia alternativa, entonces la cifra subía hasta el
62,1%. Otro estudio de Astin et al (1998) sugiere una
cifra parecida del 40%. Una encuesta telefónica
británica hecha por la BBC entre 1.209 adultos en 1998
mostraba que cerca del 20% de los adultos británicos
había usado la medicina alternativa en los 12 meses
anteriores (Ernst & White 1999), de nuevo con dudas
sobre qué entendían los encuestados por 'medicina
alternativa'.
El uso de la medicina alternativa parece ir en aumento.
Eisenburg et al llevaron a cabo un estudio en 1998 que
mostró que el uso de la medicina alternativa había
subido desde el 33,8% en 1990 hasta el 42,1% en 1997. En
el Reino Unido, un informe de 2000 ordenado por la
Cámara de los Lores sugería que «los datos de los que se
dispone parecen apoyar la idea de que el uso de la
medicina complementaria y alternativa en el Reino Unido
es alto y está en aumento», parte de lo cual es
explicado por el crecimiento de la población inmigrante
extra-europea que mantiene la utilización de dichas
técnicas.
Educación médica
Cada vez más instituciones educativas han empezado a
ofrecer cursos de medicina alternativa. Por ejemplo, la
Facultad de Medicina de la Universidad de Arizona ofrece
un programa de medicina integrativa bajo la dirección
del Dr. Andrew Weil que adiestra a médicos en varias
ramas de la medicina alternativa que «ni rechaza la
medicina convencional, ni adopta prácticas alternativas
sin sentido crítico.» En tres investigaciones separadas,
en las que se encuestaron las 125 escuelas que ofrecían
un título en medicina, las 19 que ofrecían uno en
osteopatía y las 585 escuelas de enfermería de los
Estados Unidos, se halló que el 60% de las escuelas que
ofrecían un título en medicina, el 95% de las que
ofrecían uno de osteópata y el 84,8% de las de
enfermería enseñaban también medicina alternativa (Wetzel
et al 1998, Saxon et al 2004, Fenton & Morris 2003).
En el Reino Unido ninguna escuela médica ofrece cursos
que enseñen la práctica clínica de la medicina
alternativa. Sin embargo, ésta se enseña en varias
escuelas como parte del plan de estudios. Esta enseñanza
está mayoritariamente basada en la teoría y la
comprensión de la medicina alternativa, haciendo énfasis
en la capacidad de comunicarse con especialistas en
medicina alternativa. Para conseguir aptitud en la
práctica clínica de la medicina alternativa, deben
obtenerse títulos de sociedades médicas particulares,
donde el estudiante debe haberse graduado y ser un
médico cualificado. La Sociedad Médica Británica de
Acupuntura, que ofrece certificados médicos en
acupuntura a doctores, es un ejemplo.
En España ninguna universidad imparte formación reglada
en medicinas alternativas. La formación en estos temas
está desarrollada en centros de formación sin
acreditación oficial o, a lo sumo, con reconocimientos
de países extranjeros con legislación no homologada a la
española.
Apoyos a la medicina alternativa
Los partidarios de la medicina alternativa sostienen que
las terapias alternativas suelen proporcionar al público
servicios no disponibles en la medicina convencional.
Este argumento cubre diversas áreas, como la
participación activa del paciente, métodos alternativos
para el manejo del dolor, métodos terapéuticos que
apoyan el modelo biopsicosocial de la salud, remedios
para preocupaciones sanitarias específicas, servicios de
reducción de estrés, otros servicios sanitarios
preventivos que no son típicamente parte de la medicina
convencional, y por supuesto cuidados paliativos de la
medicina complementaria, que son practicados por centros
oncológicos tan mundialmente renombrados como el
Memorial Sloan-Kettering (véase Vickers 2004)
Eficacia
Los partidarios de la medicina alternativa sostienen que
los diversos métodos alternativos son eficaces en el
tratamiento de un amplio rango de dolencias leves y
graves, y sostienen que trabajos de investigación
recientemente publicados (como Michalsen 2003,
Gonsalkorale 2003 y Berga 2003) demuestran la eficacia
de tratamientos alternativos específicos. Afirman que
una búsqueda en PubMed halló cerca de 370.000 artículos
de investigación clasificados como medicina alternativa
publicados en revistas reconocidas por Medline desde
1966 en la base de datos de la National Library of
Medicine (tales como Kleijnen 1991, Linde 1997,
Michalsen 2003, Gonsalkorale 2003 y 2003).
Los partidarios de la medicina alternativa sostienen que
ésta puede proporcionar beneficios a la salud mediante
la participación activa del paciente, ofreciendo más
opciones al público, incluidos tratamientos que
simplemente no están disponibles en la medicina
convencional.
«La mayoría de los estadounidenses que consultan a
terapeutas alternativos recibirían con entusiasmo la
posibilidad de consultar a un médico bien entrenado en
la medicina tradicional que tenga también una mentalidad
abierta y buen conocimiento de los mecanismos de
curación innatos del cuerpo, de la influencia de los
hábitos de vida sobre la salud y de los usos apropiados
de los complementos dietéticos, hierbas y otras formas
de tratamiento, desde la manipulación osteopática hasta
la medicina china y ayurvédica. En otras palabras,
quieren ayuda competente para moverse por el confuso
laberinto de opciones terapéuticas disponibles en la
actualidad, especialmente en aquellos casos en los que
los enfoques convencionales son relativamente ineficaces
o perjudiciales.» (Snyderman, Weil 2002)
Algunos médicos está dispuestos a adoptar diversos
aspectos de la medicina alternativa.
Aunque los partidarios de la medicina alternativa
reconocen que el efecto placebo puede jugar un papel en
el beneficio que proporcionan las terapias alternativas,
hay que destacar que el efecto placebo también influye
en la medicina convencional. Por tanto señalan que esto
no disminuye su validez. Los escépticos están
desconcertados por este punto de vista y afirman que es
un reconocimiento de la ineficacia de los tratamientos
alternativos. Un antibiótico o una vacuna es eficaz sin
necesidad de efecto placebo y se puede administrar sin
que el paciente lo sepa y sin que sea administrada por
una "compasivo sanador". La llamada medicina alternativa
no tiene nada semejante que ofrecer.
Menor riesgo cuando se usa como complemento de la
medicina convencional
Una importante objeción a la medicina alternativa es que
se practica en lugar de los tratamientos médicos
convencionales. Siempre que los tratamientos
alternativos se usen junto con los tratamientos médicos
convencionales, la mayoría de los médicos hallan la
mayor parte de la medicina complementaria aceptable (Vickers
2004). En consonancia con estudios previos, el Centro
para el Control de Enfermedades (CDC) estadounidense
informó recientemente que la mayoría (54,9%) de los
estadounidenses usaban la medicina alternativa en
conjunción con la convencional (CDC Advance Data Report
nº 343, 2004).
Los pacientes deben sin embargo informar siempre a sus
médicos de que están usando medicina alternativa.
Algunos paciente no lo hacen temiendo que esto dañe la
relación con su médico. No obstante algunos tratamientos
alternativos pueden interferir con los tratamientos
tradicionales. Un ejemplo es la combinación de
quimioterapia y la toma de altas dosis de vitamina C,
que puede dañar gravemente los riñones.
El problema de la interferencia entre la medicina
alternativa y la convencional se minimiza cuando sólo se
recurre a la primera tras agotar todas las posibilidades
de la segunda. Muchos pacientes creen que la medicina
alternativa puede ayudar a sobrellevar enfermedades
crónicas para las que la medicina convencional no ofrece
cura sino sólo cuidados paliativos. Se está haciendo más
común que el propio médico sugiera a sus pacientes
alternativas cuando no puede ofrecer un tratamiento.
Críticas a la medicina alternativa
Debido al amplio rango de terapias que se consideran
dentro de la «medicina alternativa», pocas críticas se
aplican a toda ella.
Las críticas dirigidas a terapias específicas de la
medicina alternativa van desde las bastante leves (el
tratamiento convencional se cree más efectivo en un área
particular) hasta la incompatibilidad con las leyes
conocidas de la física (por ejemplo, en la homeopatía).
Los partidarios de las diferentes formas de medicina
alternativa rechazan las críticas por estar
supuestamente basadas en prejuicios, intereses
económicos o ignorancia. Los opositores a muchas formas
de medicina alternativa rechazan buena parte de las
«pruebas» a favor por no cumplir condiciones requeridas
por la medicina tradicional, como los experimentos de
doble ciego, por ejemplo.
Eficacia
Falta de ensayos adecuados
A pesar del gran número de estudios sobre terapias
alternativas, los críticos sostienen que no hay
estadísticas sobre exactamente cuántos de estos estudios
fueron experimentos controlados, de doble ciego y
arbitrados o cuántos produjeron resultados a favor de la
medicina alternativa o de partes de la misma. Sostienen
que muchas formas de medicina alternativa son rechazadas
por la medicina convencional porque la eficacia de los
tratamientos no ha sido demostrada mediante ensayos
aleatorios controlados de doble ciego. Algunos
escépticos de las prácticas alternativas señalan que una
persona puede atribuir alivio sintomático a una terapia
por lo demás ineficaz debido a la recuperación natural
de la enfermedad o a la naturaleza clínica de ésta, al
efecto placebo o a la posibilidad de que en realidad
nunca tuviera originalmente la enfermedad.
Problemas con ensayos y estudios conocidos
Los críticos sostienen que la predisposición del
observador y su pobre diseño (no es habitual el uso del
doble ciego en estos ensayos) invalidan los resultados
de muchos estudios llevados a cabo por promotores de la
medicina alternativa.
Aunque una revisión de la eficacia de ciertas técnicas
médicas alternativas para el tratamiento del cáncer (Vickers
2004) halló que está demostrado que la mayoría de estos
tratamientos no funcionan, señaló que varios estudios
encontraron pruebas de que el tratamiento psicosocial de
los pacientes por parte de psicólogos está relacionado
con una mayor posibilidad de supervivencia (aunque
comenta que estos resultados no se han reproducido
consistentemente). La misma revisión, a pesar de
advertir específicamente que «las terapias
complementarias para los síntomas relacionados con el
cáncer no forman parte de esta revisión», citaba
estudios que indicaban que varias terapias
complementarias pueden proporcionar beneficios como, por
ejemplo, reducir el dolor y mejorar el estado de ánimo
de los pacientes.
Algunos arguyen que se realiza menos investigación sobre
la medicina alternativa porque muchas de sus técnicas no
pueden ser patentadas, y por tanto hay poco incentivo
económico para estudiarlas.
La investigación farmacéutica, por el contrario, puede
ser muy lucrativa, lo que da como resultado la
financiación de ensayos por parte de compañías
farmacéuticas. Mucha gente, incluyendo profesionales de
la medicina convencional y alternativa, sostienen que
esta financiación ha llevado a la corrupción del proceso
científico para aprobar el uso de fármacos, y que
trabajos escritos por terceros han aparecido en
importantes revistas médicas arbitradas (Flanagin et al
1998, Larkin 1999). Incrementar la financiación de la
investigación de técnicas médicas alternativas era el
propósito del National Center for Complementary and
Alternative Medicine. El NCCAM y su predecesor, la
Office of Alternative Medicine, han gastado más de 200
millones de dólares en estos estudios desde 1991. La
Comisión E, división independiente de la Agencia Federal
Alemana de Salud, ha estudiado muchos remedios herbales
para determinar su eficacia.
Seguridad
Los críticos sostienen que «las terapias dudosas pueden
provocar la muerte, heridas graves, sufrimiento
innecesario y desfiguraciones» y que algunas personas
han sido heridas o han muerto directamente por causa de
diversas prácticas o indirectamente por diagnósticos
erróneos o por la subsiguiente elusión de la medicina
convencional que ellos creen verdaderamente eficaz.
Los críticos de la medicina alternativa están de acuerdo
con sus partidarios en que la gente debe ser libre de
elegir qué método de asistencia sanitaria desean, pero
estipulan que debe ser informada sobre la seguridad y
eficacia del método que elijan. La gente que elige la
medicina alternativa puede pensar que están escogiendo
una medicina segura y eficaz cuando puede que sólo
obtengan remedios de curandero.
Retraso en la búsqueda de tratamiento médico
convencional
Los críticos afirman que aquellos que han tenido éxito
con una terapia alternativa para una enfermedad leve
pueden ser convencidos de su eficacia y persuadidos para
extrapolar dicho éxito a alguna otra terapia alternativa
para una enfermedad más seria y potencialmente fatal.
Por esta razón, sostienen que las terapias que confían
en el efecto placebo para definir su éxito son muy
peligrosas.
Mayor peligro cuando se usa como complemento de la
medicina convencional
Un estudio multicentro noruego examinó la relación entre
el uso de la medicina alternativa y la supervivencia al
cáncer. Se siguió durante 8 años a 515 pacientes que
recibían tratamiento médico estándar contra el cáncer,
de los cuales el 22% usaban medicina alternativa
concurrentemente.
El estudio reveló que la tasa de mortalidad era un 30%
más alta en los usuarios de medicina alternativa: «El
uso de medicina alternativa parece predecir una
supervivencia menor al cáncer.»
Problemas de regulación
Los críticos afirman que algunas ramas de la medicina
alternativa no están a menudo adecuadamente reguladas en
algunos países en cuanto a identificar quiénes las
ejercen o saber qué formación o experiencia deben
poseer. Los críticos arguyen que la regulación
gubernamental de una terapia alternativa concreta no
exige que dicha terapia sea eficaz.
Bibliografía
1. Astin JA. «Why patients use alternative medicine:
results of a national study», JAMA 1998; 279(19):
1548-1553
2. Barnes P, Powell-Griner E, McFann K, Nahin R. «Complementary
and Alternative Medicine Use Among Adults: United States,
2002», Advanced data from vital health and statistics
2004; Hyattsville, Maryland:NCHS
3. Benedetti F, Maggi G, Lopiano L. «Open Versus Hidden
Medical Treatments: The Patient's Knowledge About a
Therapy Affects the Therapy Outcome», Prevention &
Treatment, 2003; 6(1)
4. Berga SL, Marcus MD, Loucks TL. «Recovery of ovarian
activity in women with functional hypothalamic
amenorrhea who were treated with cognitive behavior
therapy», Fertility and Sterility 2003; 80(4): 976-981
(resumen en línea)
5. Downing AM, Hunter DG. «Validating clinical reasoning:
a question of perspective, but whose perspective?», Man
Ther, 2003; 8(2): 117-9. PMID 12890440
6. Eisenberg DM. «Advising patients who seek alternative
medical therapies», Ann Intern Med 1997; 127:61-69. PMID
9214254
7. Eisenberg, DM, Davis RB, Ettner SL. «Trends in
alternative medicine use in the United States
1990-1997», JAMA, 1998; 280:1569-1575. PMID 9820257
8. Ernst E. «Obstacles to research in complementary and
alternative medicine», Medical Journal of Australia,
2003; 179(6): 279-80. PMID 12964907
9. Fenton MV, Morris DL. «The integration of holistic
nursing practices and complementary and alternative
modalities into curricula of schools of nursing», Altern
Ther Health Med, 2003; 9(4):62-7. PMID 12868254
10. Flanagin A, Carey LA, Fontanarosa PB. «Prevalence of
articles with honorary authors and ghost authors in
peer-reviewed medical journals», JAMA, 1998;
280(3):222-4.
11. Gonsalkorale WM, Miller V, Afzal A, Whorwell PJ.
«Long term benefits of hypnotherapy for irritable bowel
syndrome», Gut, 2003; 52(11):1623-9. PMID 14570733
12. Gunn IP. «A critique of Michael L. Millenson's book,
Demanding medical excellence: doctors and accountability
in the information age, and its relevance to CRNAs and
nursing», AANA J, 1998 66(6):575-82. Crítica. PMID
10488264
13. Kleijnen J, Knipschild P, ter Riet G. «Clinical
trials of homoeopathy», BMJ, 1991; 302:316-23. Fe de
erratas en: BMJ, 1991;302:818. PMID 1825800
14. Larkin M. «Whose article is it anyway?», Lancet,
1999; 354:136
15. Linde K, Clausius N, Ramirez G. «Are the clinical
effects of homeopathy placebo effects? A meta-analysis
of placebo-controlled trials?», Lancet, 1997; 350:
834-43. Fe de erratas en: Lancet 1998 Ene
17;351(9097):220. PMID 9310601
16. Michalsen A, Ludtke R, Buhring M. «Thermal
hydrotherapy improves quality of life and hemodynamic
function in patients with chronic heart failure», Am
Heart J, 2003; 146(4):E11. PMID 14564334
17. Saxon DW, Tunnicliff G, Brokaw JJ, Raess BU. «Status
of complementary and alternative medicine in the
osteopathic medical school curriculum», J Am Osteopath
Assoc 2004; 104(3):121-6. PMID 15083987
18. Snyderman R, Weil AT. «Integrative medicine:
bringing medicine back to its roots», Arch Intern Med
2002; 162:395-397
19. Tonelli MR. «The limits of evidence-based medicine»,
Respir Care, 2001; 46(12): 1435-40; discusión 1440-1.
PMID 11728302 Crítica. PMID 11863470
20. Vickers A. «Alternative Cancer Cures: "Unproven" or
"Disproven"?», CA Cancer J Clin 2004; 54: 110-118.
21. Wetzel MS, Eisenberg DM, Kaptchuk TJ. «Courses
involving complementary and alternative medicine at US
medical schools», JAMA 1998; 280(9):784 -787. PMID
9729989
22. Zalewski Z. «Importance of Philosophy of Science to
the History of Medical Thinking», CMJ 1999; 40: 8-13
23. Escuela de Medicina Alternativa «Sitio de la
Escuela»
24. Herramientas de la medicina alternativa: ¿Qué es el
Biofeedback? <<Aplicaciones del Biofeedback>>
25. Diccionario On Line De Las Plantas Medicinales -
Plantasnet.com «Gran enciclopedia»
26. Guía de las nuevas terapias, de Luis Antonio Lázaro.
Editorial Barath. Madrid, 1983.
Notas
1. Bratman, MD, Steven (1997). The Alternative Medicine
Sourcebook, Lowell House, p. 7. ISBN 1565656261.
2. Davis, Adam Brooke. "A Few Words About Folk
Medicine/"
3. http://www.chem1.com/acad/sci/pseudosci.html
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Medicina_alternativa"